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ANÁLISIS DE DEPORTES

Días contados para el Calderón

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes22-07-2007

La Concejalía de Urbanismo, Vivienda e Infraestructuras del Ayuntamiento de Madrid, según se ha sabido, ya trabaja con la última propuesta del Atlético de Madrid y la cervecera Mahou, que posee terrenos adjuntos al estadio, y a expensas de que concretar el grado de edificabilidad, esto es, cuántos pisos se van a poder construir –se habló primero de 2.200 viviendas, que pueden verse reducidas a 1.600–, y de otros detalles como no cargarse un instituto de enseñanza secundaria. Cuestión de tiempo, en todo caso. Según algunas encuestas digitales al respecto –por llamarlas de alguna manera, porque esas captaciones de opinión sobre asuntos de actualidad son de todo menos fiables–, la afición está dividida. Sin embargo, parece algo mayor la tendencia de quienes no quieren moverse del Calderón. El único motivo para que así sea, al margen del sentimiento, entre comillas –esa excusa manida, que sólo sirve para vender camisetas y abonos–, sería la falta de una alternativa mejor. Porque el problema no es salir del Calderón; se trata de un estadio vetusto, costoso de mantener por la aluminosis y, con el crecimiento de la ciudad, mal ubicado puesto que es la única zona de la M-30 que aún no ha pasado bajo tierra, para recuperar las zonas verdes y el río Manzanares. Para colmo, carece de infraestructuras suficientes como aparcamientos y una buena conexión con el transporte público, tanto como decir básicamente el metro. El problema es que no se dibuja claramente un proyecto para definir, claramente, cuál es el futuro del club a medio y largo plazo. Habida cuenta del escaso uso que tiene el estadio, y de que no faltan lugares para celebrar otras actividades, como grandes conciertos, aprovechar el estadio de la Comunidad de Madrid –más conocido como La Peineta– es una solución muy factible. De hecho tiene mayor capacidad, mejores accesos y otras ventajas. Pero el traslado, vista la experiencia de clubes como el Espanyol, tras casi una década en el Olímpico de Montjuïc, no es fácil de equilibrar en las cuentas. Así que se me antoja más bien como una solución temporal, porque encaja con otra propuesta apuntada por el Atlético: aprovechar los terrenos liberados en la zona militar de Campamento –un barrio populoso en el suroeste de la ciudad– y construir un nuevo estadio. Pero es que el Atlético de Madrid ya acordó hace algún tiempo, junto con el Ayuntamiento de Alcorcón, construir una Ciudad Deportiva de 1.140 hectáreas. En todo caso, parece la actividad del estadio no sería mucho mayor que en La Peineta, puesto que no sería el lugar donde fuesen a entrenar y jugar las jóvenes promesas rojiblancas. Así que la cosa, para no variar, huele a intereses inmobiliarios y a un nuevo requiebro para maquillar la deuda del club. Pero ni siquiera sería un pelotazo bien hecho, que tiene delito, porque ni siquiera serviría para eliminar la deuda. Los ingresos previstos serían de 120 millones de euros, pero con todo, aún quedaría por sanear un agujero patrimonial de otros 320 millones. Para colmo, esos ingresos se los tendrían que repartir con las inmobiliarias Andria y Martinsa –esta última propiedad del que fue presidente del Real Madrid, Fernando Martín, tras la dimisión de Florentino Pérez en 2006– y con Caja Madrid, que ostentan un 15% del capital del club. Hasta en esto, el Atleti es el vecino pobre de Madrid.

Fotografía de Roberto J. Madrigal