SIN CONCESIONES
De héroe a villano
Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión20-11-2005
Al principio era SuperZetaPé. Los guiñoles de televisión le presentaban vestido con capa y antifaz. Estaba considerado el defensor de los pobres, el justiciero de la paz y el héroe de los sin voz. Con este perfil ganó las elecciones generales del 14-M y llegó a La Moncloa. Ya con el traje y la corbata de presidente, tocó techo de popularidad y cosechó la confianza de seis de cada diez españoles. Desde ese mismo momento, comenzó el declive. Primero rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos y retiró las tropas de Iraq. Luego estuvo a punto de cerrar los astilleros. Dejó sin agua a Murcia y Valencia con la derogación del Plan Hidrológico Nacional. Comenzó a negociar con ETA sin escuchar el clamor de las víctimas. Aprobó el matrimonio homosexual en contra de las familias. Y, para colmo, impulsó la aprobación de un Estatuto de Cataluña que vulnera la Constitución y va en contra del resto de España. Estos son sólo algunos de los elementos que han provocado una caída en picado de José Luis Rodríguez Zapatero. Su campaña electoral, con las siglas "ZP" a la cabeza, demostró que todas sus expectativas estaban depositadas exclusivamente en su buena imagen. Sólo año y medio después, la imagen de Zapatero está por los suelos. La intención de voto ha bajado hasta casi los mismos niveles que los del Partido Popular. Los ciudadanos le otorgan un suspenso como presidente del Gobierno. Y la confianza de la calle ha caído 30 puntos. Sin duda, éste es el dato más preocupante para el PSOE. La confianza es un elemento primordial a la hora de conseguir votos. Cuesta mucho tiempo conseguirla, poco erosionarla y, cuando se pierde totalmente, es imposible recuperarla. ¡Qué se lo digan a Aznar...! El ex presidente del Gobierno era, hasta ahora, el mejor ejemplo de cómo echar por tierra, en poco más de un año y en un par de decisiones, toda la confianza acumulada durante en más de un lustro. Zapatero tiene un año a partir de ahora para lograr que los españoles vuelvan a confiar en él. En otoño de 2006, la campaña de las elecciones autonómicas y municipales estará al acecho. El resultado de 2007 será sin duda influyente en el de 2008. Zapatero dispone de poco más de doce meses para recuperar los apoyos perdidos; desprenderse de ministros como Montilla, Trujillo y Espinosa; provocar el fracaso del Estatuto y convocar elecciones en Cataluña; cambiar de socio a ERC por CiU o PNV; y, sobre todo, gobernar para la mayoría social que le votó en lugar de para las minorías radicales que le arengan. El próximo año debe ser un punto de inflexión para el Gobierno si no quiere convertirse en Zapatero el Breve. Todavía confía en que el fin de ETA le garantice la reelección. Pero comete una ingenuidad. El precio político de la paz puede ser demasiado alto para que los ciudadanos lo refrenden en las urnas. Al contrario de lo que muchos piensan, Rajoy puede ganar, mucho más que perder, en semejante escenario. Zapatero debe despertar del sueño en que cayó el 14-M y debe acallar las voces de quienes constantemente le recuerdan aquel inconsciente "¡No nos falles!". Los votantes ya no le ven como aquel superhombre con capa y antifaz que iba a salvar España. Para muchos, Zapatero ha pasado en año y medio de héroe a villano.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito