ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Españoles
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad20-11-2005
En España ya hay más de 44 millones de ciudadanos. Más de 44 millones de criaturas ya son partos dolorosos para esta madre patria huérfana de cariño. A España no se la quiere como se debiera. Y quererla no es airear banderas preconstitucionales, sean del color que sean. España necesita mimos. Y para ello no hace falta que la casen ni con Franco ni que la emparejen con Zapatero. Si a España se la cuidase, todos los días de la madre tendría que tener 44 millones de regalos o 44 millones de versos. Pero los españoles no saben ni siquiera escribir el nombre de su madre... Muchos españoles no saben qué es España. Otros no quieren saberlo. Y de entre los que lo saben, muchos no saben escribir versos y bastantes los escribirían con faltas de ortografía. Si los españoles tuviéramos un poquito de educación, también de la otra, saludaríamos siempre en el ascensor, al subir al autobús, al entrar a casa. Quizás sea eso a lo que llamen "educación para la ciudadanía". Hasta muchos perros saben que tienen que cruzar la calle por el paso de cebra y, afortunadamente, no han tenido que sufrir en carnes propias las leyes educativas. La ciudadanía implica serlo de algún lado; como la palabra hijo supone tener una madre. A España no se la quiere como se debiera. Quizás deberíamos dejar una buena temporada a nuestra madre patria para echarla de menos. Muchas veces cuando se pierde algo es cuando se la valora. Talamos árboles para disfrazar nuestras casas de Navidad y luego echamos de menos los bosques; tiznamos las costas de petróleo y extrañamos las playas cristalinas. Un día de éstos, cuando la gripe del pollo se convierta en pandemia, vamos a echar de menos los catarrillos. Con España no funciona eso de que el roce hace el cariño. ¡Con lo bien que se lo pasó Tony King en la Costa del sol! A España con tanto roce se la está desgastando, y cada vez somos más los españoles que extrujamos a la madre patria: más de 44 millones.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo