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EL REDCUADRO

El multimillonario

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura2 min
Opinión30-09-2001

Multimillonario lo llamaron la vez primera que lo nombraron en un telediario y multimillonario se le ha quedado. Una amiga por cuyas venas corre la sangre del mejor poeta popular español, que no es doctora en lo políticamente correcto ni falta que le hace, me hizo caer en la cuenta: - ¿Pero qué multimillonario ni multimillonario? De multimillonario, nada. Ese es un moro asqueroso y asesino... Pido, obviamente, perdón por la transcripción de "moro", que no suavizo a efectos de verismo del relato. Ya sé que los moros no existen. Ya sé que, si viviera, Emilio el Moro tendría que ser El Norteafricano con sus parodias geniales. Así que moro, no sé; pero asqueroso y asesino es lo menos que se merece en la etiqueta de su denominación de origen este Osama. Cada vez que lo mentamos como "el multimillonario", por muchas tropas que despliegue Bush, estamos perdiendo la batalla del lenguaje. Como la perdemos cada vez que llamamos "comando", dignísimo término militar, a una cuadrilla de asesinos, que clasificamos además según ellos quieren: "liberados" los fichados y "legales" los que no tienen antecedentes. Cada vez que oigo mentar al asesino como "el multimillonario" siento la misma derrota que cuando llaman "zulo" a la mazmorra o "talde" a la banda de pistoleros. Si tantos millones tiene y tanto quiere a sus correligionarios, no aparecería Afganistán como ese medieval paisaje que contemplamos. ¿Qué digo medieval? De antes. Del año del nacimiento de Cristo. Como las imágenes de archivo se repiten y repiten, observen cuando salga otra vez el de la túnica, el turbante y el haz de leña. No es un agfano, y menos un talibán. Es una figurita de barro de un nacimiento, como una trágica muñeca de Famosa que se dirige al portal. El asqueroso tendrá todos los millones que quiera, pero ya podría haberlos empleado en mejorar las condiciones de vida de este terrible portal del Belén que se va a armar en Kabul. Están todas las figuras del nacimiento. Están las figuras del tío del haz de leña, y el otro que tira del ronzal del burro, y el que está sentado en cuclillas, haciendo gachas. Incluso los cojos por las minas personales de los rusos parecen esas figuritas mutiladas por las mudanzas y los años que cada diciembre bajamos del altillo donde guardamos amorosamente nuestro belén infantil, el que nos trajimos de casa de la madre. ¿Cómo un tío con tantos miles de millones puede consentir que sus correligionarios sigan viviendo como en tiempos de Cristo y emplea el dinero en matar criaturas? Por eso, en ese paisaje de belén, pongo la figura ordinaria y borde que falta: el tío con los pantalones abajo, defecando. Cagándose en los muertos todos del asesino asqueroso de Bin Laden.

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor