CIENCIA
Birulés dice que la ley permite usar células madre embrionarias
Por Oscar Casanova
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Sociedad27-09-2001
La legislación española permite la investigación con células madre obtenidas de embriones humanos, según la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés. Esta defensa de la investigación por parte de la ministra contrasta, sin embargo, con la actitud del Ministerio de Sanidad, que tiene bloqueadas las gestiones para permitir el uso de los 40.000 embriones humanos congelados sobrantes de los tratamientos de fertilización.
Las células madre embrionarias pueden reproducirse en el laboratorio y transformarse en cualquier tipo de tejido humano. La mayoría de los científicos las considera una gran promesa para el futuro de la medicina, ya que podrían utilizarse para reparar los órganos dañados por numerosas enfermedades y lesiones. Pero estas células deben obtenerse de embriones humanos de pocos días, lo que suscita un rechazo ético por parte de quienes consideran que esos embriones tienen vida humana. El PSOE propone impulsar un debate social sobre la ética de las investigaciones con embriones y la creación de un consejo estatal de ética de las ciencias y las tecnologías que pueda responder con reflejos a los rápidos avances en este campo. También defendió que se permita la investigación con los embriones. Sin embargo, ha visto rechazadas sus iniciativas parlamentarias destinadas a permitir el uso de los más de 40.000 embriones humanos que las clínicas de reproducción asistida españolas conservan congelados en sus tanques. La ministra de Sanidad, Celia Villalobos, todavía no ha convocado en la legislatura a la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, el grupo de expertos que asesora al Gobierno en esta materia. Antes de la toma de posesión de Villalobos, esa comisión era mayoritariamente favorable a permitir el uso de los embriones congelados para investigar con células madre. El científico español Bernat Soria, de la Universidad Miguel Hernández, investiga con células madre embrionarias en busca de un tratamiento contra la diabetes. La revelación de esas investigaciones en suelo español cayó como un jarro de agua fría en Sanidad, que se apresuró a exigir informes al científico y a consultar a sus asesores jurídicos sobre la legalidad de los experimentos.