Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ROJO SOBRE GRIS

¿Les estarán llamando idiotas?

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura3 min
Opinión12-06-2005

Es normal que no les guste. Si para nadie es plato agradable que se le lleve la contraria, menos aún que sea masivamente y durante tres fines de semana consecutivos. Para más inri, el factor sorpresa para este Gobierno es que los que se le oponen forman mayoritariamente parte de un sector de la población tradicionalmente difícil de movilizar. Este motivo nos puede hacer suponer que les han tenido que tocar mucho -demasiado- las narices a estos ciudadanos para que hayan sustituido sus quehaceres cotidianos por un menú de ingredientes como sol de justicia, asfalto abrasador e incómodas horas de viaje en autobús. Quizás también podríamos suponer que, si se les ha tocado mucho las narices, las manifestaciones tendrían graves posibilidades de ser violentas y agresivas: un “hasta aquí hemos llegado” puede ir acompañado de las expresiones pasionales más bajas. Lejos de la realidad. La puntilla habitual en las crónicas periodísticas de estas manifestaciones es un “sin incidentes” que resta oportunidades al Gobierno para deslegitimarlas. Parece que los que se manifiestan salen a lo que salen y punto, que para descargar adrenalina, si alguno lo necesita, son otras las actividades recetadas con altos porcentajes de éxito. Tan normal como el desagrado que una manifestación en tu contra te produce empieza a ser que el Gobierno reaccione manipulando. Si manipular es manejar la realidad para que lo que ha sido de una manera parezca ser de otra, el colmo de la manipulación es que lo que ha sido y ha sucedido se haga desaparecer… casi por completo. En Televisión Española, Salamanca no existe un día después de la manifestación en contra de la decisión del Gobierno de descuartizar el archivo histórico sito en esta ciudad. La carrera de motos, la liberación de la cooperante italiana secuestrada en Iraq, la explotación infantil, la victoria del Betis… pero de Salamanca, ni rastro. Perdón: sí. Un breve comentario que ni siquiera se menciona en los titulares y el sumario que encabezan el telediario. Pocos días antes, también en Televisión Española, un reportaje en pleno informativo de las tres de la tarde nos relataba cómo un hombre había convertido un carromato en un vehículo de cuatro ruedas tirado por dos caballos, equipado hasta con radio “para no estar desconectado del mundo”. Este hombre, que no quería estar fuera del mundo, pero que se desplazaba en el susodicho bólido a la velocidad de 3 o 4 kilómetros por hora, emprendía así la ruta del Quijote. Seguramente haya españoles a los que les atraiga la aventura que como curiosidad no tiene desperdicio, pero al caballero rodante se le han dedicado cerca de tres minutos en un informativo nacional. Y, a Salamanca, cero. Es normal que les moleste, pero los ciudadanos piden dignidad para las víctimas de ETA. Los ciudadanos piden respeto a la cultura y la historia del país: son los ciudadanos, miles de ellos, los que reclaman. Lo hacen pacíficamente. Con calma y respeto piden dignidad, piden memoria y piden ser escuchados por un Gobierno que los ignora. Y el señor presidente lo único que les responde es que España avanza ¡que España ha cambiado! porque uno se puede poner detrás de una pancarta sin que el Gobierno le llame pancartero. ¿Les estarán llamando idotas? Rojo sobre gris para las manifestaciones sin incidentes, para la humillación de ser silenciado asumida sin revancha violenta. Rojo sobre gris para la cultura defendida con honor, para las víctimas que sonríen a la vida, para el esfuerzo de estar hasta las narices y salir a la calle sin vengar.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo