ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Ángeles
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad12-06-2005
Hay personas que tienen la dicha de transmitir la grandeza del ser humano. No parecen hombres, parecen ángeles. Fue en acto de servicio. Una entrevista en el pasillo de un hospital. Ángel contestaba a las preguntas de una periodista con armazón de hierro y hielo para hacer un reportaje sobre trasplantes. Al principio Ángel también lo tenía. Más bien su armazón estaba tejido de nervios. Hablaba tras una mascarilla, pero poco a poco sus ojos dejaron paso a la emoción y a un profundo y sincero agradecimiento. En abril celebró su primer aniversario, pues considera que hace un año, gracias a un trasplante, volvió a nacer. También en acto de servicio, la periodista -esta vez sólo con armazón de hierro- se acercó a una mujer que apenas tardó en emocionarse. Fue hace unos días. Aquella señora pedía solidaridad, una oportunidad para las personas que necesitan un órgano para seguir viviendo. Estaba radiante y feliz. Hace unos años fue trasplantada de riñón. Presumía de poder contar que su vida había cambiado, no como la de un ángel de la guarda que eligió el mes de marzo para batir las alas del adiós. Se marchó Loly, pero quedó el halo misterioso de lo buenas que pueden llegar a ser las personas. Algunas personas tienen la capacidad de transmitirlo. Karol Wojtyla quiso hacerlo a lo bestia. Luchó contra sus miedos y contra los de los demás, siguió adelante -siempre adelante- y no se bajó de la Cruz, de su cruz. Muchos nos pusimos armazón de hielo y hierro a lo que representó este hombre de ojos claros que tarde o temprano acabará en los altares. Y el armazón no sirvió de nada, pero eso es lo de menos. Lo de más radica en que si personas como él pudieron cumplir su cometido también podemos hacerlo los demás, con nuestras circunstancias, con nuestros defectos y con nuestros problemas. ¿Por qué no lo itentamos si de vez en cuando martillea en la conciencia aquello de "la vida es cuestión de prioridades"? La respuesta a la cuestión radica en qué prioridades hacen ver la grandeza del hombre. Supongamos que nos diesen a elegir como única opción una entre la necesaria lluvia, la soñada profesión de nuestro futuro y la familia ¿Qué elegiríamos? En caso de duda, seguramente recuriríamos a quienes pueden aconsejarnos en cómo descubrir la grandeza del hombre. Ángel valora a su familia por encima de cualquier cosa; otras muchas personas no dejan de hacerlo con las familias que permitieron la donación de un órgano de un ser querido fallecido; millones de personas han descubierto en el ejemplo de un polaco que en el seno del verdadero hogar se descubre la potencialidad humana del hombre. Y para esto no hay armazones que valgan. El de hierro se funde al calor de la soberbia y la vanidad derrotadas; el de hielo comenzó a evaporarse un 13 de junio, con el viento del batir de alas de otro ángel, un ángel de la guarda.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo