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ANÁLISIS DE ECONOMÍA

Instrumento de alivio para el subconsciente

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura1 min
Economía05-06-2005

El Gobierno español ha creado 700.000 nuevos seres humanos. No es que Zapatero sea Dios, sino que el Instituto Nacional de Empleo hace maravillas. Ha dado carne, identidad y documentos a 300.000 personas; y prevé devolver a la realidad a los fantasmas de 400.000 más. Este proceso de alumbramiento de hombres y mujeres ya creciditos, hechos y derechos, tiene, en apariencia, estupendísimas consecuencias: baja el paro y aumenta la afiliación a la Seguridad Social. En España hay, pues, más puestos de trabajo y más gente que saque adelante la economía del país. Además de esto, nos invade la felicidad porque esta noticia nos hace pensar que nos vamos a quitar de encima el mal endémico del desempleo, que la economía va viento en popa, que el Gobierno está trabajando por ello y que estamos mejor que otros grandes estados, como Alemania y Estados Unidos. Pero, ¿saben cuál es la consecuencia real, el único cambio que provoca este proceso de regularización en la economía? Ninguno. Nada. Cero. Los inmigrantes que trabajaban ya existían, ya aportaban, ya daban de sí todo lo posible. Que ahora esté su nombre escrito en un papel no supone una modificación tangible en la estructura laboral española. Lo único que va a pasar es que, mes a mes, el Gobierno nos regalará unos maravillosos datos del paro que nos permitirán soñar con la conversión de España en potencia económica. Que aportarán a nuestro subconsciente motivos para sonreír. Pero sólo hasta que el último inmigrante haya pasado a engrosar las listas de la Seguridad Social. Entonces volveremos a la cruda realidad.

Fotografía de Gema Diego