ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Corazón encogido
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad29-05-2005
Hay días en los que una preferiría ser un animal, sin sentimientos ni razocinio: un simple pegote de carne con ojos. En ocasiones una preferiría que no existiera el Periodismo, porque así no tendría que dar noticias sin explicación: ¿Cómo puede existir alguien que se ofrece para cuidar bebés, y grabe imágenes mientras los violan; y publique después el delito en Internet? ¿Cómo pueden existir personas que además accedan a esas páginas como una forma más de pasar el rato? No hay explicación y casi no hay castigo para tanta barbaridad, paradójicamente. Hay días en los que una preferiría ser un animal, para no entender el sufrimiento que hay detrás de algunas noticias. En ocasiones, al Periodismo le duelen las palabras de los titulares, se le clavan las líneas en el corazón, le escuecen las fotografías, le irritan los ojos la cruda realidad de muerte que nos rodea. Hay días en los que a una le gustaría ser un pegote de carne con ojos, no para dejar de pagar la hipoteca, sino para sufrir un poco menos con las injusticias. Hasta las noticias que parecen no tener explicación guardan en sus entrañas un buen motivo para cambiar las cosas. Si nos quedamos de brazos cruzados nos superará la sinrazón, el canibalismo del egoísmo, la locura de la vanidad, la enfermedad del odio. Algunas veces, demasiadas, por desgracia, el Periodismo muestra una sociedad sin valores cabales para personas, en el amplio sentido de la palabra. Es hora de apaciguar el dolor de los titulares, de pararse a pensar frente a la velocidad frenética de la sinrazón, de mirar al otro y decirle: aquí estoy, quiero ayudarte porque el corazón del hombre, mi corazón, no bombea sangre para producir ladidos encogidos. Hay días en los que una se levanta con ganas de cambiar el mundo y lo intenta.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo