ANÁLISIS DE ESPAÑA
Zapatero, no nos falles
Por Alejandro Requeijo
3 min
España22-05-2005
Acababa de ser elegido presidente y ése fue uno de los mensajes que le lanzaron los cientos de militantes socialistas que se dieron cita en la calle Ferraz. En plena celebración, aquel “Zapatero no nos falles” se entendió como una petición, como un deseo sincero de que la confianza depositada fuese correspondida. Pero según las circunstancias, y sobre todo, de parte de quién venga dirigida, esa petición puede convertirse en una advertencia o incluso en una amenaza. Hasta ahora, el Gobierno se ha salido pocas veces del guión trazado en su programa electoral. A pesar de la controversia que han generado medidas como la retirada de las tropas de Iraq, los matrimonios homosexuales, el cambio en política exterior o su postura ante los nacionalismos, todo lo defendido por el Gobierno a lo largo del último año, entraba dentro de las promesas que, desde la oposición, anunció el propio Rodríguez Zapatero. Sin embargo, el presidente se ha embarcado ahora en un empresa ciertamente delicada cuyo final es toda una incógnita. Por ello hoy, un año y un par de meses después, el grito de aquella noche electoral cobra especial significado. Los rumores sobre una posible negociación con ETA sitúan a Zapatero como protagonista de una película en la que, inevitablemente, alguien resultará defraudado. Por un lado está el común de la sociedad, entre los que se encuadran las víctimas y sus familiares. La información transmitida por el Ejecutivo es escasa, a juzgar por las informaciones que apuntan a que ya se han producido contactos, y confusa, a juzgar por la ambigüedad de las declaraciones. Por ello, los ciudadanos se aferran al “Zapatero no nos falles” como un ruego y confían en que el presidente sepa dónde se está metiendo. Por otro lado, está el PP que advierte de que la mejor forma de combatir el terrorismo es continuar con la política seguida durante los últimos años. Lo hace además desde el conocimiento de lo que es negociar con ETA y que ésta haga trampa. En un tercer lugar, esta la banda terrorista, la del impuesto revolucionario, la de los atentados, la del tiro en la nuca… la de los 1.000 muertos. ETA amenaza porque es su única forma de negociar. Pero amenazará más en caso de que alguien le haya prometido ya algo y luego no se lo dé. Lo cierto es que, con negociación o sin ella, esta nueva situación ya está defraudando a algunos y satisfaciendo a otros. Los resultados son significativos. Las críticas vertidas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y las declaraciones de personajes como Maite Pagazaurtundua, Rosa Díez o Fernando Savater contrastan con el optimismo mostrado por Arnaldo Otegi. Optimismo moderado en cualquier caso, porque para el líder de la ilegalizada Batasuna “se ha dado un paso, pero no el paso”. Poca gente dudaba de la efectividad de la política antiterrorista seguida, hasta ahora de manera conjunta, por los dos principales partidos. No obstante, desde el Gobierno se ha tomado la decisión de ir más allá en caso de que ETA esté dispuesta a dejar las armas. El presidente ha prometido mantenernos informados de todas las novedades que se vayan produciendo en torno a este tema. De manera que hasta entonces, suerte, recuerda la historia y lo dicho Zapatero, no nos falles.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio