Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

Tristeza y preocupación

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España15-05-2005

La sociedad en la que vivimos nos induce constantemente a buscar ganadores, y por tanto, perdedores (no por este orden necesariamente) en todos los ámbitos de la vida. La política no iba a ser una excepción ,y por ello, tras el primer cara a cara entre Zapatero y Rajoy se han hecho muchas lecturas en torno a quien estuvo mejor, quien fue más incisivo, quien se mostró más seguro... Sin embargo, si hay que señalar un perdedor, por desgracia, el gran derrotado del último Debate sobre el Estado de la Nación, fue el Pacto Antiterrorista. Un organismo creado con el fin de aunar fuerzas en la lucha contra ETA. Impulsado por los socialistas, aceptado por los populares y defendido conjuntamente por ambos durante cuatro años. Su existencia ha contribuido al mayor debilitamiento de la banda terrorista. Pero desde el pasado jueves, el consenso sobre el que se fundamentaba su éxito, quedó reducido a la nada. En tan solo unos meses, hemos pasado del entendimiento, en lo que a materia antiterrorista se refiere, al “usted ha traicionado a los muertos“, el “ustedes no quieren acabar con ETA” y el definitivo, “lo único que nos une ya, es el dolor por las victimas“. A pesar de estas declaraciones, Gobierno y oposición insisten en mantener con vida un pacto que agoniza. Pero la sensación que dejan sus acciones es otra bien distinta. La realidad invita a la tristeza por el consenso perdido en torno a un tema tan delicado y a la preocupación ante el nuevo camino que se inicia a partir ahora. Una etapa en la que -con apoyo del PP o sin él- Zapatero ha prometido mantenernos informados. Solo el tiempo, ese juez insobornable que quita y da razones, determinará quien sale más reforzado, y por tanto, quien es el ganador de esta nueva situación. Precisamente el terrorismo, en este caso el islámico, trajo a España al director del FBI, Robert Mueller. Después de interesarse por el devenir del macrojuicio que se celebra en Madrid contra la célula española de Al Qaeda, -acusada de participar en los atentados del 11-S-, Mueller, afirmó que un país no puede derrotar al terrorismo por si solo. Espero que, para su tranquilidad, nadie le haya contado que aquí ni siquiera nos ponemos de acuerdo entre nosotros mismos. Y es que el que se vivió en el Congreso, fue uno de los enfrentamientos más duros que se recuerdan. Al tiempo que Rajoy y Zapatero discrepaban sobre el estado de la nación, el resto de grupos esperaban su turno para recriminar algunos aspectos del año de gobierno socialista, dar su apoyo para otros, e incluso dar la bienvenida a clubs cuanto menos sospechosos. Todo esto en una semana en la que, mientras en el hemiciclo se hablaba de la lucha antiterrorista y el modelo territorial, en el País Vasco, Patxi López llevaba a cabo su rueda de contactos con todos los grupos políticos de esa comunidad, incluido el PCTV. Del mismo modo que mientras Zapatero recibía críticas por la nueva ley de inmigración, los cuatro principales ministros de Interior de la UE, se volvían a reunir en París, y hacían lo propio ante su homólogo español, José Antonio Alonso. En definitiva, que paradójicamente, el reencuentro entre Maragall y Artur Más fue la única nota de consenso en una semana donde esta palabra brilló por su ausencia.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio