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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Sin preguntas, no hay respuestas

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
España08-05-2005

Con la sartén por el mango, ya comienzan a dar órdenes. Sus votos son decisivos: hablamos de Batasuna y de su presencia, bajo el nombre de Partido Comunista de las Tierras Vascas, en el Parlamento vasco. ¿Es que era inevitable? Con la sartén por el mango, el desarrollo de los procesos postelectorales, como los analistas preveían, están controlados y condicionados por los movimientos de los pro etarras. Atutxa no les gusta como presidente de la Cámara vasca, y exigen al PNV que proponga otros candidatos si quieren obtener su apoyo. Ya ni se discute qué hace Otegi reuniéndose con el lehendakari en funciones, porque así es como se funciona hoy en España: bajo la fuerza destructiva de los hechos consumados, obligándonos a tener que hablar y analizar los contenidos de una conversación cuando lo lamentable es que esa conversación se esté produciendo. Pero la velocidad con que se suceden los hechos hace posible que sucedan los hechos que suceden: y no hay tiempo siquiera de hacerse preguntas. La política vasca se ha complicado tanto como la más exigente partida de ajedrez, alejando de los ciudadanos la posibilidad de comprender de qué va esto. Así se alimentan las posiciones más radicales y las opiniones más reduccionistas, por un lado, o la indiferencia hacia la cosa vasca cuando a uno no le toca muy de cerca. Algo similar sucede con Cataluña: Ezquerra Republicana amenaza de nuevo al Gobierno de Zapatero con retirarle su apoyo por su oposición a la propuesta de financiación realizada desde la Generalitat. La pregunta es inevitable: ¿Quién gobierna España realmente y con qué objetivo? Las dificultades de las mayorías no absolutas suelen tener, como cruz de la moneda, que garantizan la búsqueda de acuerdos con otras fuerzas políticas que representan sensibilidades de otros ciudadanos, y que, aunque no necesariamente, ante las mayorías absolutas pueden quedar relegados a no ser escuchados y atendidos. ¿Pero qué ciudadanos, y cuántos, y qué intereses tienen los que actualmente ponen las condiciones de Gobierno al actual Ejecutivo? ¿Hasta cuándo? ¿No hay otras fórmulas actualmente para gobernar este país que no pasen necesariamente por venderse a los nacionalismos exclusionistas, a las presiones de los asesinos, a lo políticamente correcto, a las fuerzas destructoras de los pilares de la familia, la vida y los valores humanos? Cuando vivimos época de preguntas sin respuestas, mal asunto: responsabilidad, entre otras acepciones, significa dar respuestas. Si, lo que sería aún peor, no tenemos ni siquiera preguntas, ¿Qué responsabilidades podremos exigir?

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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