ANÁLISIS DE LA SEMANA
La obligación de embarazarse
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad08-05-2005
Cómo estará el Periodismo para que la propia agencia Efe difunda noticias como que el embarazo de la Princesa de Asturias ha sido por métodos naturales. ¡El colmo! ¿Qué fuente puede asegurar cómo fue el primer momento del futuro nuevo heredero? Caben varias opciones, pero ya no estaríamos hablando de relaciones de un matrimonio, es decir, de un hombre y de una mujer, de dos. ¿O en aquel momento había más gente? A los españoles nos gusta mucho meternos en la vida de los demás. Muchos -y muchas- dicen que la obligación de la Princesa de Asturias es única y exclusivamente embarazarse, mientras luego ponen el grito en el cielo cuando una encuesta refleja que casi la mitad de los españoles prefiere que las mujeres se queden en casa cuidando a los niños. ¿Aceptamos que una mujer se limite sólo a sus funciones reproductoras y luego lo criticamos cuando la situación nos afecta a nosotros? Los españoles somos veletas. Nos lo creemos todo. Creemos que nos lo sabemos todo y nos la dan a todos en el mismo carrillo. Pedimos agua y trasvases mientras el país se llena de balnearios urbanos y campos de golf. ¿No sería más útil arreglar las averías de las tuberías? Somos tan limpios que gastamos tanta cantidad de litros diarios como segundos de paciencia en los humeantes atascos de la gran ciudad. Nos apuntamos al gimnasio y no somos capaces de subir a pie los tres pisos de nuestra oficina. Rechazamos el bocata de chorizo por el biolightcaca exportado de no se sabe dónde mientras los pepinos de Almería se pudren en el olvido con todos sus nutrientes. Ahora nos quejamos del calor; hace meses, de la nieve... A este paso nos creeremos cualquier cosa que se publique, pues todo valdrá. Todo vale ya: que a la religión se le llame gastronomía o baile de salón, a la vida sana exclavitud del cuerpo, al Gobierno de España y sus acciones contrarreloj "todo vale", a la política "el fin justifica los medios", a la vida "derecho depende de para quién" y al hombre "marioneta". Esto está muy mal. Quizás puedan arreglarlo las madres de familia, sí, esa institución devaluada que se origina por "métodos naturales", no de los otros.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo