ANÁLISIS DE LA SEMANA
Inmoralidad rentable
Por Amalia Casado
1 min
España13-03-2005
Con lo que gana Paula, que trabaja 8 horas al día y más, sólo puede pagarse el pequeño alquiler de su casa y los gastos de gas, luz, agua, teléfono y comida. La palabra “caprichos” hace tiempo que no figura en su vocabulario. Lo que a ella le gustaría es poder matricularse por la UNED y estudiar una carrera, pero lo que no son cuentas son cuentos, decía uno, y estudiar es un privilegio... que los etarras presos en Francia tienen al precio de 20 euros si se matriculan en la Universidad del País Vasco a pesar de que la legislación vigente sólo les permite estudiar por la UNED. Cuando le cuente esto a Paula, quizás prefiera cambiar de profesión. Dice Zapatero que después de este año de Gobierno siente mayor respaldo popular, y que ello se debe a que ha cumplido sus compromisos. Debe hablar de sus compromisos con el PNV y el catalanismo, porque aún muchos están esperando las soluciones habitacionales prometidas, el diálogo con la oposición fructífero, o respuestas a las preguntas que no se quieren contestar: 11-M, 14-M, 3%... O quizás habla Zapatero de esa sociedad progresista –hay quienes dicen que masónica- en la que estaremos acostumbrados a leer cosas como la siguiente, sin que se nos revuelvan las vísceras: “La imagen va por un lado y la realidad por otro. Los hombres sensibles, preocupados por la moda, la belleza y además heterosexuales, son pocos y despistados” (El País Semanal
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo