EL REDCUADRO
Cabo de año del Día del Pásalo
Por Antonio Burgos
3 min
Opinión13-03-2005
LOS personajes de Mingote existen. Vas por la calle y ves calvos de Mingote, gordas de Mingote, señores bajitos de Mingote, niñas monas de Mingote. Como existen los de Forges. Por los pueblos hay viejas de Forges. Los ministerios están llenos de funcionarios de Forges. Nada más de Forges que un ex. A los ex ministros se les pone cara de Forges. En un ex de la UCD, García Díez, dibujó la genética la mejor cara de Forges. Y a Eduardo Zaplana se le ha puesto cara de Forges. Cara y atuendo de Forges. Es completamente de Forges ese cuello de camisa tras el que se asoma Zaplana. Sí, se asoma. Hay quienes se abrochan el cuello de la camisa y quienes se asoman tras él. Como si asomaran la cabeza por una tapia o por esas siluetas de aviador con aeroplano que tenían los fotógrafos en las barracas de feria. Zaplana asoma su gaita tras el cuello de su camisa como para una foto de barraca. Parece que luego Zaplana se va a retirar y se van a quedar la chaqueta, la corbata, la camisa, su cuello, todo allí, pintado en un contrachapado. Y que el cuello de la camisa, horizontalmente dibujado por Forges, va a seguir allí, hasta que venga otro ex a hacerse la foto. Al ex ministro español, ex ministro valiente, que la envidia del sol es tener su carguete, se le suele poner cara de Forges. Sobre todo en su variedad apalancada. Llamo apalancamiento a la capacidad del ex para ir de cargo en cargo. Sale del gobierno y lo colocan de presidente en una empresa pública, de una comisión de algo. Agazapado en un cargo de perfil bajo. En un sueldazo. Uno de estos ex apalancados y con cara de Forges es Carlos Bustelo. No creo que Forges haya dibujado nunca una cara más de Forges que la de Bustelo. ¡Qué bien le salió Bustelo a Forges! Pero mejor todavía le ha salido a Bustelo el homenaje que nadie se ha atrevido a dar a la verdad, en estos idus de marzo cargados de dolor y de sangre de los ausentes. Impresionante cuanto España, en silencio, sintió y conmemoró en el Viernes del Dolor. Pero, ¿y lo de hoy? ¿Quién se atreve a recordar el primer aniversario de lo de hoy? Sí, hoy es el primer aniversario del sábado de infamias en que sobre la sangre vino el limpiarse en las cortinas de las reglas del juego democrático. Hoy se cumple el primer aniversario del desembarco de la demagogia y la manipulación en la Ley Electoral. Cuando en la jornada de reflexión olían a rosa y a puño, echando humo, los SMS de «Aznar de rositas y Urdaci en los informativos». Hoy es el primer aniversario del Día del Pásalo y nadie lo recordará. Desde noviembre de 1936 nadie le había sacado tanto provecho político en Madrid al verbo pasar. El «pásalo» de 2004 fue como el «no pasarán» de La Pasionaria por Radio Madrid en 1936. Cambió la conjugación del verbo pasar, Radio Madrid era la SER y los moros de las tapias de la Casa de Campo, la alianza de civilizaciones. Pero aquel sábado de infamias fue una reconstrucción malvada del enfrentamiento de las dos Españas del «no pasarán». Sólo que ahora pasaron. Pasaron a gobernar. El único que se ha atrevido a recordarlo en el primer aniversario del Día del Pásalo, aparentando despiste, con cara de Forges y texto de Forges, ha sido Carlos Bustelo, con ocasión del traslado a BCN de la CMT, ¡toma ya siglas! Bustelo ha mentado la soga en casa del ahorcado: «Estos chicos que han llegado al Gobierno inesperadamente, por accidente, están poco preparados.» Bustelo llama accidente a 192 asesinados. Naturalmente, a sus palabras les han dado el habitual apagón informativo. La red eléctrica de la verdad no está preparada para soportar estas cargas. Por eso nadie celebra este tristísimo primer aniversario del Día del Pásalo, gracias al cual el poder pasó a quienes no se esperaban que les fuera a tocar el gordo. Gordo que, como siempre, estaba muy repartido. Entre los que no se lo esperaban, los comunistas y los separatistas catalanes.
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor