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ANÁLISIS DE LA SEMANA

El mundo al revés

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía12-03-2005

El dinero provoca que se trastoquen los papeles, hace perder la compostura hasta al más pintado. Pero algunas líneas no se deberían traspasar. Y esta vez, en un lugar del cono sur, la invasión del campo ajeno ha sido chocante y esperpéntica. El dinero, en esta ocasión, es de color negro, se transporta en barriles, se usa para los transportes, para las calefacciones, para los tejidos… Y se está poniendo caro, caro. Mientras, el infractor de la ley económico-moral tiene nombre argentino, Néstor Kirchner, y no es un ciudadano cualquiera ni un líder de un partido comunista. Es, ni más ni menos, el presidente de la nación. Kirchner, con el loable objetivo de aliviar el bolsillo de sus compatriotas, saqueado por la inflación, ha decidido meterse a empresario… de compañías privadas ajenas. Como por la vía ejecutiva no posee instrumentos para obligar a las petroleras instaladas en su país a que fijen los precios que él desea, ha elegido la pancartería y el efectismo, en vez de apostar por el diálogo y los acuerdos entre el sector público y la empresa privada. Sería un disparate ver al Gobierno convocando una huelga y el mundo se volvería del revés si un presidente y sus ministros la emprendieran a pedradas con la policía. Cabe esperar que las acciones reivindicativas las lleven a cabo los ciudadanos y los colectivos que no participen en el poder. Si no, ¿qué sentido tiene? ¿No cuentan con los resortes necesarios para arreglar los problemas? ¿A quién le van a pedir que los solucione? Pues lo mismo pasa con los boicots. A un Estado no le conviene abrir una guerra con una empresa privada que, al fin y al cabo, está creando puestos de trabajo y reflotando su economía. Además, decir a los ciudadanos lo que deben comprar y lo que no –Shell, según el mandatario argentino, no se merece vender “ni una lata de aceite”- viola las reglas del más elemental liberalismo. Da la sensación de que Kirchner no sabe manejar su política monetaria para evitar que se dispare la inflación y quiere desviar la atención y echarle la culpa a los demás.

Fotografía de Gema Diego