SIN ESPINAS
Abrumadora minoría
Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión20-02-2005
De los casi 31 millones de españoles con derecho a voto, casi 17 millones han pasado literalmente de la Constitución Europea, otros 2 millones y medio más han dicho que NO la quieren y han votado en blanco 800.000 más. Por el contrario, le han dado el sí, 10 millones y medio de españoles. Si prescindimos de los balances de los políticos del Gobierno y la oposición que simplemente nos tratan como si fuéramos tontos, tenemos que decir que la política y la ciudadanía viven el divorcio express más sonado de la historia de la democracia contemporánea. El Gobierno hablaba de abrumadora mayoría del sí y para sostener su calificativo ponía en boca de la vicepresidenta el dato de que de cada 100 españoles 76 habían votado favorablemente este Tratado. El ejemplo era cierto pero inválido para sostener su “abrumadoramente” falsa interpretación de los hechos. Lo real hubiera sido decir que de cada 100 españoles de los abrumadoramente poquitos que han votado, 76 han dicho que sí. Es decir, 10 millones que sí y casi 20 que pasan de ella, que no les gusta o que ni sí ni no, sino todo lo contrario. La versión de los hechos ofrecida por la oposición no fue menos tibia, cómplice y ventajista. Aparte de un análisis mediocre de Rajoy sobre el monumental fracaso democrático que vivimos el domingo, sus acusaciones al Gobierno se aprovecharon de una circunstancia verdaderamente irrelevante. La precipitación de Zapatero para presentarse en Europa como el primero en tener aprobada la Constitución no es la razón de la involución democrática a la que asistimos en España y en buena parte de la Unión. El problema es que no hay tiempo corto ni largo para explicarle a los ciudadanos el chanchullo que se tienen montado los poderes económicos y políticos europeos y que pretender legitimar y legalizar con esta ley suprema. El proceso de elaboración de este Tratado ha sido un verdadero ejemplo de despotismo ilustrado. Es decir, “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Y como a parte del pueblo le han dado pan y juegos los últimos 20 años, es decir, telebasura y fútbol en vez de libros y buenos planes educativos, esa parte del pueblo dice: entre no saber qué votar, prefiero no votar. Y como la parte del pueblo que se ha salvado del proceso de involución cultural promocionada por los “nerones” de nuestro tiempo sabía que votar no servía para nada, pues tampoco ha votado. Resultado: abrumador fracaso para el suma y sigue de la destrucción europea.
