EUROCOPA 2016
España infunde respeto
Por M. Elena Martínez Quesada
2 min
Especial Eurocopa 201617-06-2016
La estrella comienza a brillar. La selección española deja atrás todos fantasmas de Brasil y da un gran paso en Francia: 3-0 ante Turquía y a octavos. Esto es territorio europeo. Aquí La Roja saca a relucir todo su color y esplendor, y pasa a su rival por un rodillo. Morata (2) y Nolito fueron los artífices de machacar arriba, mientras Juanfran, Jordi Alba hacían aguas por las bandas, y Andrés Iniesta, jugador del partido, incitaba los máximos suspiros de las gradas. Esta es España, la que infunde respeto.
Con el mismo guión y las mismas ideas, del Bosque repitió once en Niza. Y no se equivocó. Tras un gran debut con victoria, donde se echó de menos los goles, lo que sí estaba claro era el planteamiento: repetición de la jugada ensayada tras el saque inicial, posesión, y mucha pegada. Tres goles que llegaron cuando España más lo merecía, cuando mejor jugaba y cuantos más cánticos inspiraba en las gradas. Al ritmo del “lo, lo, lo” y de “España, España”, La Roja hacía gala de su mejor tiqui-taca. Y así, a los 6 primeros minutos de juego, Morata ya empezaba a buscar portería rival; Piqué amenazaba con convertirse en Pichichi de cabeza; y Nolito asustaba ajustándola al palo. Amenaza tras amenaza que, en comparación al choque anterior, acabó en gol. Uno detrás de otro. España no paró. En el minuto 33 selló el primero gracias a la excelente combinación de Jordi Alba y Morata, y a la cabeza prodigiosa del madrileño. Cuatro minutos más tarde, el Estadio de Niza se rindió a la Selección. Nolito, tras robarle la cartera a la defensa, culminó el asedio continuo de La Roja con un 2-0 que se congeló en el marcador. Así, hasta el descanso. La selección estaba segura y así jugaba.
En la reanudación, España eclosionó. Con la misma entrega y posesión, arrancó una segunda mitad que prometía incluso más que la primera. La asociación Jordi Alba-Morata volvió a funcionar y ya en el minuto 47’ volvió la celebración. Un gran pase de Iniesta al catalán, y éste al madrileño, hizo que de interior y al segundo palo, España volviera a infundir miedo y mucho respeto. Gol. Era el 3-0. Un tanto psicológico que engrandecía a los españoles y hundía a los turcos, Arda Turán el primero. Tras él, el juego de La Roja fue un desfile. Posesión, presión, asfixia, y muchas ocasiones. Los jugadores nacionales no bajaron el ritmo hasta el minuto 88, donde incluso en ventaja y con el tiempo casi cumplido siguieron corriendo con el balón, con elegancia. Los cambios de del Bosque, Bruno, Koke y Azpilicueta, dieron aún más aire fresco a una selección que no se daba por satisfecha (y eso que era el primer equipo en firmar un 3-0 en lo que iba de competición). Turquía no pudo hacer mucho y Brasil pesaba mucho. La Roja necesitaba demostrar que esto no era territorio sudamericano. Todas las apuestas ya se centran en ellos. Esto es Europa y España ha vuelto.