Actores: Katherine Heighl, Jason O´Mara, Daniel Sunjata, John Leguizamo, Debbie Reynolds.
Género: Comedia
Duración: 91 minutos
País: EEUU
Año: XXII
En La cazarrecompensas, Katherine Heigl da vida a Stephanie Plum, la descarada heroína de una serie de intriga dividida en dieciocho libros. La protagonista es una chica con un orgullo sin precedentes que, tras ser despedida de su trabajo consigue, por medio de su primo, un oficio algo temerario para el cual tendrá que aprender a disparar un arma, guardar la discreción y ser a la vez astuta y despierta al máximo. Sí, se ha convertido en una cazarrecompensas muy codiciada, empleo que le va como anillo al dedo. La cosa se complica aún más si cabe cuando descubre que su primera víctima debe ser Joe Morelli, su gran amor del instituto que le salió rana y al que querría atrapar a cualquier precio.
Típica película “picante” y adrenalítica que busca invertir los papeles, ahora la matona es una chica que deberá explotar todos sus encantos para atraer a un público supuestamente heterogéneo, aunque llamará la atención bastante al sector masculino. Una mujer manejando dos esposas, una pistola, una buscavidas con aspecto duro, pero no intimidador. Aquí se pinta el cuadro de la típica joven de armas tomar que no solo vence a sus adversarios con la fuerza física.
Heigl sorprende en este roll de “malota” El público está acostumbrado a verla en papeles de mujer responsable hasta la exasperación, bondad personificada, encantadora pero con un diablillo preparado para salir, prueba de ello son sus intervenciones en 27 vestidos o La cruda realidad. Nunca había interpretado a nadie de personalidad tan evidentemente encasillada, posiblemente la directora del filme Julie Ann Robinsosn, la escogió a ella porque supone el factor sorpresa. Su compañero de reparto, Jason O´Mara es más previsible, aunque sabe estar a la altura de un guión bastante bien llevado y de una trama notablemente conseguida, aunque no tan original como algunos pensarán.
Típico largometraje que se ve con los amigos para echar unas risas, disfrutar de los buenos golpes de humor y saber de sobra como concluirá la acción. No pasará a la posteridad, pero no está hecha para ser una joya, su finalidad es simple y en eso se queda, comedia ácida, complejidad entre macho y fémina y la explicación del porque las niñas buenas se sienten atraídas por los chicos más malos.