Actores: Ferran Adrià, Oriol Castro, Eduard Xatruch
Género: Documental
Duración: 108 minutos
País: Alemania
Año: XXII
Hay quienes han catalogado la labor del cocinero catalán de creación artística. Si nos aventurásemos a delimitar qué es el arte, es muy probable que lo que se cocía en El Bulli, por muy laborioso que sea, no quedara amparado bajo el abrigo de un término tan complejo. Es obvio, qué duda cabe, la inmensa dedicación y pasión que estos artesanos vuelcan en aquello que hacen, así como el ingenio en que se apoyan; otra cosa es el valor que le otorguemos y la forma en que lo definamos. Pero tampoco queremos aburrir con disquisiciones que no vienen al caso.
Con la idea de recoger el proceso creativo, y posteriormente artesanal, del que solo algunos paladares afortunados han podido disfrutar, Gereon Wetzel ha metido las narices en el día a día de los subordinados de Ferran Adrià para dejar testimonio de semejante evento.
Verdaderamente, el documental no aporta al espectador mucho más que envidia -sana, por supuesto- y una visión en primera persona, a modo de intruso, sobre los quehaceres de estos maestros de la sartén; sin una sola mención directa a cámara.
Más allá de ese aporte curioso, el documental no encandila al espectador de forma alguna. Quizás el cineasta se contentó, viendo lo inusual de aquello que filmaba, pensando que ya de era de por sí suficiente valor añadido. De ahí que El Bulli: Cooking in progress fracase estrepitosamente en su forma.