El autor es reconocido por, entre otras cosas, ser amigo y defensor de terroristas, asesinos, torturadores y dictadores: es “el abogado del diablo”. Depende de la opinión ha llegado a ser admirado, odiado y respetado tanto por los lectores como por círculos concretos de las diferentes sociedades. Entre su lista de defensores destacan algunos como el nazi Klaus Barbie, apodado "El Carnicero de Lyon", por sus actuaciones durante la invasión alemana en esta ciudad o por el venezolano apodado “El chacal”, entre otros muchos.
A partir de su vida, Jaques Verges ha intentado hacer el abogado del futuro a partir de su propia experiencia, "quisiera elogiar al abogado del futuro, capaz de comprender a todos los seres humanos, a los nómadas del gran desierto y a los campesinos de las colinas, a los cazadores de la sabana y a los pescadores de las lagunas; al animista, al cristiano, al budista y al musulmán, al ateo y al taoísta. A la víctima y al asesino, al confiado y al estafador, a la mujer adúltera y al esposo celoso, al aborigen y al colono, al terrorista y al legionario, al capitalista y al proletario, al puritano y al libertino. Lobo de las estepas y zorro del desierto; númida, romano y griego a la vez, capaz de todas las metamorfosis, hombre y bestia, mago y poeta, forjando sus transformaciones en una creación permanente y haciendo de su tragedia individual la nuestra colectiva, siempre en movimiento, asumiendo mejor que nadie
a la humanidad entera». Así señala el autor la necesidad de revisar la historia para, a partir de ahí sacar conclusiones que sirvan.
Una de las provocaciones más conocidas del autor es cuando se le pregunta si defendería a Hitler y su respuesta fue “incluso defendería a Bush. Pero sólo si se declara culpable". De esta forma presenta Jaques Vergues su obra póstuma.