Raquel González.- Ha muerto un ciclista, o mejor dicho, han asesinado a un ciclista, a un joven de 25 años, a un hijo ejemplar, a un amigo, a un hermano, a un novio, a un ertzaina, a un "buen chaval". Han matado a Iñaki.
Mira que Iñaki era cosas en la vida, pero una de ellas no gustaba a sus desaprensivos asesinos y por ese detalle le han sesgado la vida completa. Parece que ser pacifista y policía son antagonismos absolutos. Pues para Iñaki Totorika no lo eran. Él era pacifista y creía en el pluralismo de la sociedad vasca.
De nuevo han asesinado a un amante de todo lo vasco. Alumno de la ikastola de Astileku, afiliado al PNV, también a UGT, asiduo del batzoki de Santurtzi, hermano de un ertzaina, novio de una ertzaina. Era por ella por quién más sufría Iñaki en las noches de ronda por Hernani, pero le ha tocado a él.
Chico deportista, amante del ciclismo y el baloncesto. "Siempre andaba con la bici de cross de aquí para allá", recuerdan en el barrio. Su condición de deportista había hecho de él un chico con una excelente forma física. "Tenía un cuerpo casi escultural, era guapísimo, pelo castaño tirando a rubio", para las chicas del barrio, Iñaki no pasaba desapercibido.
Él se sabía en peligro, no había recibido amenazas concretadas en su persona pero sabía que no se podía fiar. Cuando salían de fiesta cogían el coche de uno de sus amigos "porque Iñaki decía que tenía miedo a que pudieran reconocer su matrícula", afirma un vecino de Portugalete, padre de un amigo de Iñaki. Todo el barrio anda conmocionado, todos lo recuerdan como un chico muy afable. A casi todos se les rompe el gesto cuando les preguntan si le conocían.
[3-3-2001]