Máxim Huerta, periodista y escritor

“La televisión no me ha deslumbrado”

¿Periodista o escritor? Las dos cosas. Máxim Huerta empezó en informativos pero desde el año 2000 trabaja en El programa de Ana Rosa, de Telecinco, con lo que se ha llevado más de una crítica. Ha escrito los libros Que sea la última vez... y El susurro de la caracola y tiene un tercero en el horno. Con una sonrisa infinita y una amabilidad que no dejaba duda de su amor por sus trabajos, Máxim Huerta concedió una entrevista a LaSemana.es el día en el que la libertad de prensa era protagonista.

15-05-2012
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Máxim Huerta posa para LaSemana.es al finalizar la entrevista
Dos novelas y una tercera en camino ¿Cómo se da el salto de la televisión a la literatura?
Yo nunca he dejado de leer, siempre he sido muy buen lector y, de hecho, yo creo que soy periodista porque en mi casa se ha leído mucha prensa. Al ser hijo único yo leía muchísimo, muchos cuentos. Y la literatura forma parte de un proceso de periodista que escribe artículos y de pronto un día, después de escribir muchos, una editorial dice: “¿y por qué no te lanzas a escribir un libro?”. Y ese fue el momento en el que dije que sí. Me enamoré.

¿Qué tienen de personal sus novelas?
Yo creo que muy buena parte de los lugares, de las personalidades de los personajes, de la forma de ser, los olores, los sabores, los estados de ánimo... Yo creo que muchas veces la novela, aunque la tenga estructurada en mi cabeza y en mis libretitas, al final forman parte de tu estado de ánimo. El personaje, aunque no es tuyo, sí que lo has creado tú y los lugares que visitas son lugares que has visitado o buscado. Con lo cual, mucha parte de la historia sí tiene que ver con tu forma de ser.

¿La televisión te ha ayudado o perjudicado?
Para algunas cosas bien y para otras mal. Es como cuando te enamoras, la pareja implica todo, los ratos buenos y los ratos malos. La televisión me ha ayudado en algunas cosas, seguramente a ser más moldeable, más pacífico y más tolerante. Y perjudicado en los prejuicios que pueda tener la gente a la hora de verme como periodista. Seguramente ayuda a que mi nombre sea conocido pero me perjudica al mismo tiempo. Pero yo no voy a luchar contra eso porque tengo 41 años y no me voy a meter en batallas inútiles.

Antes que escritor fue periodista, empezó en informativos y dio el salto al magazine matinal de Telecinco, El programa de Ana Rosa. Esto le provocó numerosas críticas ¿qué supusieron para usted?
Ningún amigo, ni mi madre me dijeron nada. En aquel momento yo leía foros, que es lo peor que podía hacer porque son los propios periodistas criticando a periodistas, y yo sé que estaré como un elefante en una cacharrería. Yo no sabía hacer un magazine, lo hacía muy mal, creo que no pude hacerlo peor al principio porque estaba acostumbrado a ser periodista de informativos. Seguramente todas las críticas que tuve me las merecería. En ese momento me hicieron daño pero me han hecho más duro.

¿Qué le da miedo a Máxim Huerta?
El trabajo y la situación laboral del país y de mi familia, de mis amigos y de toda la gente que tiene un sueño y no puede conseguirlo, o la gente que está estudiando, como cuando yo estudié, que siempre pensaba que no iba a tener trabajo, porque nadie me iba a coger a mí. Me preocupa, evidentemente el trabajo pero, por encima de eso, cuando cumples años, que es lo que me ha pasado a mí, ha empezado a estar por encima la salud, la tranquilidad, la felicidad, el amor y la familia. Todo esto ha pasado a primer plano.


Máxim Huerta, siempre atento con los colegas de la profesión
¿Es más de volar o de mantenerse en el suelo?
Volaba mucho pero a fuerza de golpes uno acaba caminando. Soy mucho de caminar y de dar paseos. De hecho, a mí lo que más me gusta en la vida es caminar, ir solo por Madrid con los auriculares puestos. Todos los pasos que he hecho en la profesión han sido desde el escalón más bajo, desde becario en una radio de pueblo, hasta presentar informativos o un magazine de éxito. Soñé en su momento, cuando estaba en el pueblo y muchos de esos sueños se han conseguido, pero yo creo que soy más de caminar.

¿Cómo es detrás de las cámaras?
Un chaval de pueblo que hace la mayoría de las cosas buenas y malas que hacen los demás. La televisión no me ha deslumbrado. Sí que me ha emocionado, me ha divertido, me ha hecho jugar y me ha hecho aprender muchísimo pero no me ha convertido en una diva insoportable, afortunadamente. Porque mis amigos cercanos nunca hablan de televisión, en mi casa tampoco y la televisión es un electrodoméstico en casa y un medio que me da trabajo. Yo creo que soy un tipo muy normal y, quien me conoce, se da cuenta.

¿Cambiaría algo de lo que tiene?
Sí. De entrada el piso; cambiaría la cintura (entre risas); cambiaría el horario de levantarme, no me gusta madrugar; la fecha de salida del tercer libro...cambiaría un montón de cosas de cada día. Me encantaría borrar la imagen que tienen de mí cuando empecé en el programa, me encantaría que desaparecieran la mayoría de esas fotos. Pero bueno, forma parte de esa historia, equivocada o acertada que has hecho. Pero cambiar muchas cosas, de hecho, yo soy de los que se arrepienten mucho, pero va en mí carácter, y así seguiré.

¿Si tuviera que elegir entre televisión o literatura con qué se quedaría?
En este momento elegiría literatura, pero sé que no debería decir esto porque trabajo en la televisión. Pero la literatura me permite ser más yo, disfrutar más del día, elegir mi horario. En este momento para mí sería un sueño estar en la playa, en mi casa, salir con mis amigos y organizándome el día a mi antojo de la escritura. Forma parte de mi hoja de ruta, creo. O irme fuera de corresponsal freelance si puede ser o tener una idea y estar escribiendo y disfrutando.


Máxim Huerta, con su libro
Usted es una persona muy activa en Twitter. Constantemente está en contacto con sus seguidores y lectores. ¿Qué suponen las redes sociales para un personaje público como usted?
Me divierte mucho más que Facebook, es mucho más rápido, más ágil, más instantáneo. Para todo lo que quieras.

El nuevo gobierno ha cogido las tijeras y ha reducido presupuesto en casi todos los ministerios, entre ellos Cultura, ¿cree que esto puede traer alguna consecuencia en las nuevas generaciones?
De entrada, lo último que ha dicho el ministro de cultura, Jose Ignacio Wert, es que se acababa la sociedad del ladrillo y venía la del conocimiento. No tiene ningún sentido si en lo que acabas de recortar es en sanidad y educación. Pero, yo creo que una sociedad sin cultura es una sociedad muy pobre, evidentemente las primeras necesidades son las básicas: el trabajo y la sanidad. Recortar en cultura es muy fácil, nunca ha sido amante de la derecha. Lo que pasa es que la auténtica cultura, la que nace y la que vibra de verdad, nunca viene de una subvención, viene de forma espontánea. Es un equilibrio difícil de mantener.

¿Cuál cree que es el futuro del periodismo?
Hay que empezar otro tipo de medios. Ahora con el sistema "wiffi" creo que vamos a poder trabajar colaborando en diferentes sitios y rascando un sueldo de diferentes colaboraciones. Se acabó lo de un trabajo cómodo y tranquilo para siempre. Por las circunstancias, claro.

Este año publica su tercera novela, ¿qué debemos esperar?
Sí, en otoño. Pues es un paso más en la narrativa emocional, sentimental. Es más parecida a El susurro de la caracola. Sigue la línea de personajes intimistas, que rompen con su cadena del destino, que deciden agarrar las riendas de su vida. Para mí, de las tres es la mejor. Es un paso más en el torrente de emociones que puede tener la segunda novela.

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