Érase una vez una historia real que alguien decidió llevar más allá de la simple noticia. Un suceso puntual en la historia que trascendió en el tiempo y llamó la atención de un periodista que decidió dedicar seis años de su vida a descubrir cada detalle para poder después contarlo. Consiguió así darle forma a las emociones, ponerle cara a las personas, darle sentido a cada paso de una investigación y hacer partícipes de una única historia a toda una multitud. Érase una vez la novela real del terrible asesinato a sangre fría de la familia Clutter. Érase una vez un genio llamado Truman Capote.
A Sangre Fría es, ante todo, una detalladísima descripción de lo que sucedió con relación al asesinato de cuatro miembros de una entrañable familia de Kansas. La narración comienza un día antes de que Dick y Perry lleven a cabo un crimen que empezó a planearse mucho tiempo atrás, en el interior de una cárcel. La familia Clutter es amordazada y asesinada durante la noche en su casa, un crimen que conmociona a todo un pueblo, que obsesiona a los investigadores y que es sólo el punto de partida de un largo viaje que llevará al desenlace final.
Diferentes personajes unidos por la misma historia y por un mismo tiempo, y que Capote narra con breves, activas y descriptivas escenas que suceden paralelamente y ofrecen todos los puntos de vista que rodean al mismo caso. A Perry y Dick los descubren. Los encarcelan. Los convierten en protagonistas de un largo proceso judicial. Y Truman Capote lo investiga todo, lo analiza todo... aportando tantos detalles que A Sangre Fría no deja preguntas sin resolver, ningún detalle que el lector no sea capaz de dibujar en su mente a partir de las excepcionales descripciones del provocador periodista.
Truman Capote ofrece un análisis muy completo de los personajes, de sus emociones, de sus ambientes habituales, de sus actitudes y actividades cotidianas. Acerca al lector a cada uno de los protagonistas, y lo hace siguiendo la estructura lógica y el orden con el que sucedieron los hechos para darle, si cabe, mayor realismo. Tan sólo se permite añadir ciertos párrafos retrospectivos para desvelar detalles sobre el pasado de los personajes (especialmente de ambos asesinos para lograr definir sus personalidades y añadir posibles explicaciones a sus comportamientos).
A Sangre Fría está escrita en un estilo directo, claro, detallado y cargado de adjetivos que lejos de sobrecargar el texto consiguen que el lector proyecte cada una de las escenas en su mente. Se trata de un texto fiel al periodismo de investigación mejor logrado. Y es que no hay que olvidar que en esta obra se percibe (aunque nunca se especifica) que el autor se convierte en un visitante de celda de los verdaderos asesinos de los Clutter, en fiel testigo de sus pensamientos, de sus emociones, de sus vidas... Mezclando narración, reportaje y entrevista Truman Capote logra con esta obra un innovador género literario: la novela real.
Hay quien piensa que leer un periódico es algo similar a estar leyendo una multitud de novelas al mismo tiempo. En cualquier caso, todo dependerá del periodista, de que no deje morir la chispa de una historia en el vacío de las novedades. Cuando los Clutter fueron asesinados el pueblo entero se conmocionó. La vida cambia para los habitantes de un pequeño rincón estadounidense que, poco a poco, tras llenar portadas de diarios terminan por llenar las papeleras de todo un país. Fue entonces cuando Capote supo ver todo cuanto quedaba por pasar. El escritor comenzó una lucha consigo mismo por desvelar hasta el último secreto de tan atroz crimen. Y lo hizo desde tantos puntos de vista que el prisma parece haberse completado.
A Sangre Fría no es la historia de un asesinato: es la vida de la familia Clutter, de los amigos, de los investigadores, de los asesinos, de los compañeros de prisión (de antes y de después), de la familia de los criminales, de los que presencian una pena capital, de los que cuidan de esos presos, de los que no olvidan a los muertos, de los que se olvidaron de sí mismos... Es la historia de una época, de una sociedad... un repaso por las distintas psicologías y personalidades con tanto detalle, con tanta precisión, con unas descripciones tan perfectas que obligan a pensar que Truman Capote es un genio de la pluma que conoce a la perfección los detalles mas meticulosos de la historia.
Quizás sólo una personalidad como la de Capote es capaz de hacer de un crimen el centro de su vida durante seis años consecutivos sin perder la cordura por completo. Es posible que haga falta un valor especial para conseguir entrar en la cárcel, verse frente a frente con los asesinos y ganarse su amistad y su confianza (y conseguir después contarlo de tal manera que el lector comprenda los sentimientos del asesino). Es que el escritor, nacido en Nueva Orleans en 1924, se definió a sí mismo como un ser especial hasta el momento de su muerte en 1984, llegando a hacer famosa la afirmación que dice: “Soy alcohólico, Soy drogadicto, Soy homosexual, Soy un genio”.
Su pasión por la literatura se desarrolló de manera autodidacta en Alabama, donde vivió con cuatro ancianos después de que sus padres comenzaran el proceso de divorcio. Pese a su carácter egocéntrico y su fascinación por el arte de las palabras, Truman desarrolló un estilo que él mismo definió como “de ver y oír” y fomentó los primeros andares de lo que se llamó “literatura realista”. Su llegada al periódico The New Yorker sería sólo el trampolín hacia el éxito... y el medio que le obligaría a acercarse por primera vez, cuando comenzaba la década de los sesenta, a lo que hoy es A Sangre Fría, su novela más destacada junto con Plegarías Atendidas.
Paciente investigador. Provocador periodista. Padre de un nuevo género. Conocedor de la psicología. Espectacular narrador. Crítico de una sociedad. Excelente ladrón de sentimientos y pensamientos ajenos. Creador de una novela capaz de mostrar los secretos ocultos de la personalidad, de variar entre los límites humanos que pueden llegar al crimen y la lástima que provoca conocer el interior de un ser humano de traumático pasado. Magnífico genio que dejó como legado una obra capaz de poner los pelos de punta, que no da lugar a preguntas porque describe con una precisión tan exagerada que resulta inevitable dibujar cada uno de las escenas en la mente... casi como si el lector estuviera ante un guión de cine, o más allá aún, ante la propia filmación real. Ante la verdadera historia de un cruel asesinato A Sangre Fría.